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Riqui Puig, el triunfo de la perseverancia

Pese a haber declarado el pasado 4 de noviembre que «si no tengo minutos, tengo que tomar una decisión», Riqui Puig ha conseguido aquello que tanto anhelaba y que le quitaba el sueño todas las noches: ser un jugador importante en Can Barca. De una vez por todas, el canterano está logrando afianzarse en el primer equipo del FC Barcelona. Y, todo ello, gracias a su aptitud para creer en sus posibilidades y no bajar los brazos bajo ninguna circunstancia.

La perseverancia de Riqui es una de sus señas de identidad, que le convierten en un futbolista gigantesco. Metafóricamente hablando dado que el ‘genio de Matadepera’ no supera los 170 centímetros de estatura. Pero que nadie os engañe, la altura no supone un impedimento para triunfar en el mundo del fútbol. Si no que se lo pregunten a algunos referentes del fútbol español como David Silva y Santi Cazorla. Pese a su estatura y su delgada complexión física, Riqui Puig nos ha recordado que al fútbol se juega con los pies.

Ayer, Riqui Puig deleitó a los aficionados culés con una excelente y completa actuación ante el tercer clasificado de LaLiga, el Atlético de Madrid. El de Matadepera salió de inicio y demostró con creces su valía en un equipo plagado de estrellas, que necesita una regeneración en sus filas. Riqui Puig y Ansu Fati simbolizan el aire fresco que, históricamente, ha aportado La Masía al primer equipo blaugrana. Si el Barca quiere recuperar su espíritu competitivo, debe revertir su actual política de fichajes. Más cantera y menos chequera.

Pese a ser un encuentro de alto voltaje, el joven centrocampista salió decidido a mostrar todo su ‘arsenal’ futbolístico. El técnico cántabro le situó en la posición donde se encuentra más cómodo, el interior izquierdo. Partiendo de esta zona, Riqui Puig aportó mucho dinamismo y se mostró muy participativo durante los 90′. Además de su formidable técnica individual, el canterano blaugrana logró elevar el ritmo de juego de su equipo cada vez que intervenía. Un cóctel más que necesario para los intereses del Barca y, más aún, de Leo Messi.

Como todo genio, Riqui Puig supo rodearse de los mejores y buscó activar al astro argentino para poder romper la muralla defensiva del cuadro de Diego Pablo Simeone. Se nota que Riqui Puig tiene la lección aprendida dado que fue capaz de detectar y solventar las carencias del club catalán. Su finura y exquisitez técnica no dejó indiferente a ningún espectador neutral, que pudo contemplar el potencial de una de las mayores promesas de La Masía.

Frente a un rival tan exigente, Riqui Puig matuvo la compostura y no erró en casi todas sus intervenciones. Logró un elevado acierto en el porcentaje de pases, destacando sobremanera con un 92%. Completó con éxito 66 de los 72 pases que intentó. Por si fuera poco, el futbolista de 20 años obtuvo un 100% de acierto en regates completados. Intentó 6 y salió victorioso en su totalidad. Es un jugador tremendamente escurridizo que, al más puro estilo Barca, conduce, piensa y actúa con la cabeza levantada. Eso le permite controlar a su antojo los dos factores dominantes del fútbol: espacio y tiempo.

En el partido de ayer, hubo una acción que ilustra a la perfección la dimensión de Riqui Puig. Recibe un balón comprometido en zona de creación y, Thomas Partey, que huele la sangre como nadie, le presiona; Riqui levanta sutilmente el esférico para superar su entrada, le supera e inicia la conducción. Thomas Partey le sigue e intenta una segunda tarascada para frenarle; ante esto, Riqui Puig conecta rápidamente con un receptor del balón. Acto seguido, el ghanés derriba al canterano y posibilita una falta peligrosísima para el Barcelona. Esta jugada define lo complejo que es defender a un jugador tan escurridizo y habilidoso como el barcelonés.

Riqui Puig ha derribado la inmensa barrera que separa la Masía y la primera pantilla del FC Barcelona. Por méritos propios, Riqui Puig ha llegado para quedarse. No hay duda de que Riqui Puig es el único motivo de alegría de los culés. A sus 20 años, el joven centrocampista no quiere bajarse del tren de la titularidad y se va a dejar el alma en la defensa del club de su vida. Así lo demostró ayer, siendo el mejor jugador de un FC Barcelona plagado de tinieblas.

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