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El Sevilla, la cara, y el Betis, la cruz del Gran Derbi

Domingo por la noche en Sevilla. Domingo noche de derbi. Betis y Sevilla, frente a frente de nuevo pero con banquillos renovados. Aficiones enfrentadas que comparten el amor incondicional por el fútbol y la Sevillanía.

     Por parte de los locales, Rubi volvió a apostar por esa línea de 3 centrales y 2 carrileros largos para intimidar a Reguilón y a Jesús Navas. El técnico catalán salió con un 3-5-1-1 dejando a Fekir por detrás del enrachado Loren Morón. Bartra repetía en el XI como mediocentro más posicional. Y a su lado, le acompañaban Canales y Guardado

     En el otro bando, Lopetegui hizo gala de su innegociable 4-3-3 formado por Vaclik; Jesús Navas, Koundé, Diego Carlos, Reguilón; Fernando, Banega, Óliver Torres; Ocampos, Nolito y De Jong. 

      El Sevilla impuso su dominio desde la primera posesión del partido. Posesiones largas y pocas pérdidas en circulación. Y en caso de pérdida, Fernando Reges esperaba como un perro en celo.  Tanto es así que en el 13’, Ocampos adelantó a los suyos con un zurdazo desde dentro del área. El argentino es, sin duda alguna, el jugador más determinante de la plantilla. Parece que juega con una superioridad insultante a sus oponentes. Potencia, físico y descaro al servicio de Julen Lopetegui. 

     Pese al tempranero gol visitante, se mantuvo la misma tónica en la primera media hora de partido. El Betis apenas incomodaba a Vaclik. Todo ello, gracias al excelente trabajo de Fernando Reges, Diego Carlos y cía. Con un 4-1-4-1 plantado en defensa, todo parecía apuntar a que sería un derbi plácido para los hispalenses. 

     Pero el Betis sacó su orgullo y logró un empate al filo del descanso. Por octava vez en La Liga, Loren Morón perforaba las redes de un adversario. El excelente estado de gracia del marbellí ratificó la decisión de Rubi de alinearle antes que a Borja Iglesias. 

    Después del entretiempo el conjunto de Heliópolis aprendió la lección y con el empuje de un Villamarín abarrotado, se vio a un Betis más reconocible. Podríamos decir que se prolongó el arreón final de la primera parte. Pero Luuk de Jong se encargó de enmudecer a la afición verdiblanca. Banega filtró, de manera extraordinaria, un pase al holandés que definió con un disparo fuerte y elevado al que Joel Robles sólo pudo mirar. 

    El tulipán suma dos goles con la camiseta sevillista. Poco a poco va encontrándose a sí mismo. Dados sus registros anotadores de la pasada temporada, las expectativas sobre el holandés se dispararon. Pese a estar desacertado de cara el gol, Luuk de Jong te da más de lo que te quita. Trabajo sucio que no siempre es valorado por la afición y sí por Julen. Cuando el equipo sufre, sus compañeros ven en de Jong un hombro en el que apoyarse. Puede parecer un islote apartado del resto pero siempre aporta cosas: brega con los centrales, aguanta el tipo, conserva la posesión y juega de cara. 

     La segunda parte fue menos vistosa y más pragmática por parte del Sevilla. Tras lograr esa mínima ventaja, los hispalenses dejaron que el Betis tomara la iniciativa. Un Betis que, con la destitución de Quique Setién, anda como un pollo sin cabeza. Ahora mismo, los jugadores no saben a lo que juegan. En casa se mueven más por el empuje de la afición que por el convencimiento en el proyecto de Rubi.

     Para asediar aún más al rival, el exentrenador del Espanyol metió toda la artillería pesada con la entrada de Joaquín en el 63’ y Tello en el 69’. El técnico catalán fue valiente y modificó el esquema. Pasó a jugar a un 4-5-1. Joaquín quiso rememorar el gol anotado el año pasado y entró al partido como un tren. En su primera jugada, superó a varios jugadores del Sevilla y puso un centro en boca de gol a Álex Moreno. Sin embargo, Vaclik repelió el cabezazo del carrilero del Betis. 

     El exjugador del Rayo fue de lo más destacable de los locales. De hecho, el 48% de los ataques fueron por su banda. El catalán comienza a asentarse en la defensa bética. 

     En el Sevilla, Diego Carlos volvió a dejar una actuación para el recuerdo. Su corpulencia física y su buena lectura del juego se impusieron a los atacantes béticos. Ganó el 100% de sus duelos aéreos: 5 de 5. Está a un nivel superlativo y va camino de convertirse en el central de La Liga 19/20. 

Como en todo derbi sevillano, la victoria significa mucho más que 3 puntos. Tanto es así que Lopetegui y los suyos se exaltaron y celebraron el triunfo con euforia. Victoria importante y especial para el técnico vasco que debuta en el Gran Derbi. El Sevilla se coloca 4º con 24 puntos y a uno del líder. 

Por otro parte, el derbi deja tocado al equipo dirigido por Rubi. El Betis se sitúa en la decimoséptima plaza con 13 puntos. 4 puntos separan a los béticos del antepenúltimo clasificado, el RC Celta de Vigo. 

El Sevilla es la cara y el Betis es la cruz del fútbol sevillano. 

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